Cancer de plata

Horizontes de Francisco Antonio Cano

Hoy es uno de esos días en que me acuerdo porque quiero a la ciudad anaranjada. El sol cae fuerte, ilumina todo. La Señora del bus habla conmigo de Bogotá y cómo vivió allá 38 años. Al mirar por la ventana veo los ladrillos que forman las torres altas donde se vive. En la calle veo gente que caminando tururea (tararear pero con tu, TU TU TÚ TUTUTUTURU). Hoy me tomo unos aguardientes y oigo música colombiana, oigo también a Camilo Sesto y a los fantasmas de Caribe en LP. Oigo Grandes Éxitos de Charly García y lo acompaño en la guitarra feliz de saber que lo que suena no son los parlantes sino mis acordes de mímica al aire. Nota tras nota de mi guitarra imaginaria. Hoy es uno de esos días en los que la ciudad anaranjada me encanta. En Londres no se puede tener un día así. Los sábados de Londres no son naranja. Estoy seguro que los de Santiago o los de San Salvador son diferentes. Quien sabe de qué color, de que sabor. Y yo escribo naranja porque Medellín es mía. Monté en metro, monté en bus. Caminé un rato y me encontré con mi amigo Roberto que tomaba fotos con su amiga. Hoy, precisamente hoy que lo llamé después de tanto tiempo y no me contestó. Hoy me lo encontré en la calle, así sin más me gritaron, ¡Tomás! Y yo miré y estaba él. Eso no pasa sino acá. Porque Medellín es como Jericó o como Angelópolis y todos se conocen en la calle y se hablan en los buses y se juntan en el metro y discuten el clima en los ascensores de los edificios naranja donde se vive. Hoy es un Sábado en Medellín y yo me acuerdo porqué estando lejos quiero volver.

Porque cosas que odiar también tiene Medellín. La podredumbre que produjo la dispersión de la idea de que la plata es lo que importa y no más. Que consígala como la consiga, pero consígala porque sin plata nanai cucas. Pues no, porque Medellín tiene los Sábados y con plata o sin plata lo que se siente cuando el sol pega duro pero la brisa de la primavera eterna no deja que sea insoportable recuerdan que la vida lo puso a uno acá. Una sensación de sábado que siento desde que era niño y que sólo acá es así de naranjada, de precisa. La podredumbre pues de los tiempos de un millón por policía al suelo, la podredumbre de las bombas y las viejas con tetas de silicona. La podredumbre de la gente que no entiende porque alguien lee si hay TV y Novelas. Esa sensación de que estás en el lugar equivocado porque hablás de películas que no sean de carros que van muy rápido o de viejas que están muy buenas. Si, Medellín tiene algo por dentro que se la come, un cáncer extraño que mi papá había visto hace tiempos cuando me decía que porqué se gozaban a ese muchacho y le decían NERD si era el que estudiaba, si cuando él era chiquito esos eran los que admiraba la gente, los que mandaban en el colegio, si mijo, los más inteligentes. Cuando no existía la palabra chirrete ni nea, la época en que la enfermedad del pipí causada por la Neisseria gonorrhoeae no significaba sinó la enfermedad en el pipí causada por la Neisseria gonorrhoeae, la época en que su abuelito y mi abuelito se bajaron de San Pedro de los milagros con un costal de mangos y empezaron a traer a los hermanos menores a estudiar. Cuando en Medellín no había cáncer de plata.

Es sábado y pienso.

Comentarios

Hombre Tomas ahi vamos entendiendo porque le llamas a Medellin la ciudad anaranjada. Carlos me pregunto y saque unas conclusiones bastante rebuscadas. Era tan simple como los atardeceres naranja que solo existen en Medellin. Gracias por esas imagenes.
Orson Vélez dijo…
Hombre Tomás, o tu Papá o no entendio nunca qué quiere decir NERD o el NERD es él. Nunca los NERD han sido los más inteligentes, el inteligente, cualquiera que sea, nunca es un NERD. El NERD es el obediente, el sapo, el falto de cualquier inquietud o de rebeldía. Por eso saca siempre las mejores notas, pero no se te olvide que las mejores notas no son signo de inteligencia.
OCIOPINTORESCO dijo…
entiendo Orson. y no, mi papá no me enseñó que era ser nerd. cuando el era pequeño no existían los nerds. El término es medio ochentero, y sí, me refiero al estudioso, no al falto de rebeldía. Espero que volvás por acá, suerte.

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