zombis naranja

ZOMBIS NARANJA




Uno a veces no se imagina el daño que puede hacer una mordida humana. La misma impresión dental que se encuentra en una manzana puede encontrarse en entes mucho más carnosos. Carnosos humanos. Yo mismo nunca me había puesto a pensar en eso. No fue sinó hasta un día en que caminando por el pasaje La Bastilla un señor cincuentón con traje a cuadros y bigote canoso me arranco el tendón de Aquiles de un mordisco. Ni lo note venir, estaba haciendo un chance al 58 que es el numero de la casa mía y sí, le estaba mirando el escote a la pelada ahí disimulaíto, cuando CRUNCH! Me lo arranco todo. El dolor fue fulminante. El grito ensordecedor. Y el señor en el piso que escupía un pedazo de zapato y masticaba mi tendón saboreándose. Pequeñas manchas rojas teñían su bigote blanco. Definitivamente es mucho el daño que puede hacer un mordisco bien pegao.

En esa época me había dado por leer mucho. Me acababa un libro y tenía el otro listo. Siempre he odiado ese sentimiento de pérdida que se tiene al terminar un libro bueno, esa desazón y la idea sombría de nunca volver a encontrar uno libro igual. Por eso en esa época en que leía mucho también compraba muchos libros, para tener siempre uno a la mano en caso de que me quedara leyendo toda la noche y se me acabaran las páginas del corriente. Me acuerdo de haber terminado las obras completas de Wilde, Dostoievski, Poe y Carrasquilla en las ediciones de bolsillo de Aguilar con sus caratulas de cuerina café y sus páginas de biblia delgaditicas. Me acuerdo de las letras de las páginas de la derecha tratando de meterse en el encuadernado. Me acuerdo de Noches Blancas, El Cuervo en inglés y de Simón el Mago. Por esa época compraba libros por montones. Libros de segunda porque si uno se va para la Librería Nacional o para la Panamericana, termina pagando un platal por cualquier hueso. En cambio de segunda encuentra uno a Julio Verne por dos mil pesos. Casi siempre iba por las tardes. Aprovechaba que tenía que bajar a motilarme o a embolarme los zapatos. A veces solo me iba a comer un morito al Astor, caminaba por Junin un rato, miraba tanta sardina bonita que hay en la ciudad anaranjada y finalmente, sin mucha decisión consciente, pero consciente de la decisión, un paso llevaba al otro hacia el pasaje y me encontraba negociando un libro de Faulkner que me faltaba. Me gustan los libros de segunda. Y no solo por pobre, sino porque la idea de otras manos, de otros ojos anónimos sobre las letras, las palabras, las páginas del libro, no podía dejar de parecerme fascinante. A veces, los libros de segunda estaban firmados o tenían dedicaciones:

¿Quien seria ese tal Jose A.? Jose, A, Punto. ¿Por qué le regaló a alguien estos cuentos de Cortázar? Entonces no es solo el lo que Cortázar escribió y luego imprimieron en el papel del libro, sino que el material del libro habla también. El párrafo subrayado y la pagina doblada, las notas al margen con lapicero azul y letra pegada, todo se vuelve un acertijo, un asunto pasmoso, a veces incluso más entretenido que lo que escribió la imprenta. A través de los libros de segunda, mis ojos y los ojos del amigo, amiga, compañero de oficina, esposa, hija, hijo, mamá o papá, o quien quiera que sea de Jose A. se juntan y le dan sentido a las palabras de Cortázar de maneras diferentes. O iguales, o iguales aunque el otro lo lea a los 72 y uno a los 34. Por esa época leía mucho y compraba los libros de segunda.

Truquini de la semana
Para comprar libros de segunda en la ciudad anaranjada hay que ir al centro. Si uno está interesado en un librito escaso del que no le dan razón en las librerías grandes, o si sólo busca Más y Más el LP de Camilo Sesto (es que también se encuentran LP´s y otra gran variedad de objetos nostálgicos, como casetes, películas de Nintendo y tacos de Beta y VHS)[1] el sitio es “el centro comercial del libro usado alcaldía de Medellín” cerca del pasaje la Bastilla. El librito escaso le vale entre cinco y quince mil pesos, dependiendo del factor de porcinidad de uno (que tan buen marrano resulta uno para el vendedor) y el LP lo consigue por cuatro mil en el segundo piso donde el señor que más veces dice “la grande” por minuto.
-Ese ijueputa LP de Camilo Sesto, si lo tengo ijueputa, Se lo dejo en cinco mil ijueputas pesos. Pa que no diga que yo soy un ijueputa.
-Dejámelo por tres mil que mirá que te estoy llevando este hueso de Los fantasmas del Caribe que no vendés es nunca.
-ay jueputa, deme pues ocho mil ijueputas pesos pues por esos dos ijueputas.



Allá siempre iba yo a comprar libros. Me tiraba del bus en la oriental con la Playa, bajaba por ahí hasta el pasaje la Bastilla y me metía por ahí derecho entre las cantinas y los viejos de cachaco a cuadros y bigote cano que hieden a aguardiente y a clóset de casa vieja. A veces incluso paraba y me tomaba un anizadito en una de esas cantinas. Después de La Bastilla viene la callecita de los loteros. {Me acuerdo de haber descubierto los loteros porque un día en la cuadra salió el rostro de nuestro señor Jesucristo en un buñuelo[2] y al lado los números 7745. Ahí mismo me comí los números para que nadie los viera y salí a comprar un billete o fracción de cualquier sorteo extraordinario de Colombia con esos números pero por la cuadra no encontré a ningún lotero que los tuviera. De todas formas porai uno si me contó del epicentro de la suerte medellinense. Efectivamente lo compré allá pero no gané. Seguro ganó alguien que encontró un número en una pieza gastronómica más adecuada como un sancocho o un roscón de arequipe}. Finalmente, llegaba a la puerta grande, los corredores laterales con los cubículos diminutos a cada lado repletos de libros que cubren todas las paredes uno tras otro en capas de páginas y letras. Los libros para la temporada escolar, Descubramos 8vo o Civilización 6to. Toda la gama de Chopras y la superación personal (que es lo que más se vende aparte de los de narcos y prepagos), los puestos de literatura universal que los dueños nunca terminan de organizar, quizá para tener algo que hacer durante todo un día de 4 o cinco clientes, porque es que de literatura es muy difícil vivir en la ciudad anaranjada. Todo en ese orfanato de libros arrumados.

Fue así como empecé a ir más y más (como diría Camilo Sesto). Ya ni leía, sólo compraba libros que apilaba en mi casa. Libros sin leer, los más tristes de todos, apilados en morros que sólo terminaban al alcanzar los dos metros y cinco centímetros del techo de mi casa. Iba y amanecía en la Bastilla tomando aguardiente con los viejos de cachacos a cuadros y bigotes canos. Iba a la Bastilla y ya no a comprar libros. Comencé a comprar chachacos de cuadros y mi bozo crecía. Tomaba aguardiente todo el día. Dormía entre pilas de libros empolvados y cumplido volvía al callejón donde los demás Zombis a discutir de política o del último refuerzo del DIM. Siempre había un político nuevo más ladrón que los de antes, el futbol ya no es lo que era. Una de esas noches, uno de los viejos me mordió el antebrazo y se quedó con un pedazo grande de carne en la boca. Me miraba mientras masticaba una pieza carnuda de mi antebrazo y me decía que nada como el gobierno de Mariano Ospina Pérez. La herida era grande y profunda, pero no salía sangre, yo no sentí dolor, ni siquiera rabia, contra quien me despojara de mis carnes, sólo le respondí que como seliocurre que claro que muchos presidentes habían sido mejores que ese viejo cacreco. Que la gambeta Estrada no era más que un rodillón y que las mujeres de ahora eran muy vulgares. Ese día me volví un zombi naranja. Con dos mordiscos bien pegaos no hay vuelta atrás, queda uno mutilado y para siempre en el pasaje la Bastilla, con su cachaco de cuadros y su bigote cano, tomando aguardiente todo el día en bares zombis, mirando la gente con apetito, con la piel infecta y cada día más naranja. Y si quiere comprar un chance, un librito de segunda o un LP de Camilo Sesto, tómese su tiempo, pase despacio, no corriendo como si este fuera el infierno.



[2] Open the Window para que la mosca Fly, Espinal. www.jaimeespinal.com

[1] Y si botó el Betamax, la grabadora de casete, el VHS, el tocadiscos y el Nintendo, porque la mamá o la señora le dijo que eso estaba haciendo mucho bulto en el clóset y que igual pa qué eso si ya hay DVD, tranquilo, que puede ir al Pasaje Comercial los Puentes o a los bajos de la Plaza Minorista. Allá consigue todo eso baratico, claro, dependiendo de su factor de porcinidad. Váyase con platica menuda. No vaya a ser que negocie un Nintendo con los dos controles y la pistola por quince mil pesos diciendo que es todo lo que tiene y va y paga con un Garavito. Eso no es bien visto.



Comentarios

ricardito dijo…
Yo creo que el truquini merece créditos... de hecho todo el artículo los merece. Si no fuera por mi mania de coleccionar discos viejos a ti, hermano mio, no se te hubiera ocurrido semejante brillantez, felicitação
tomatodo dijo…
Los créditos se le darán mijo, no se preocupëzce.
Me vengo a desayunar de su blogspot, que de tiempo en tiempo visitaba con el sucesivo encuentro de las fotos de fredonia o los cristiania en metrocable. No sabia que habia tomado un segundo aire. Ahora incursionando en el texto. Y escribiendo igualmente a manera de imagenes. Apasionado por la cultura popular resulto mi sobrino. De ahi beben muchos y otros hasta consiguen plata. Seguire entrando en si blog, son contadas las personas que utilizan este medio para manifestar una cosa que no sea un foward, y esto manifiesta algo que suponia que existia en ud pero que no conocia y que ademas me encanta. Saludos desde la fria Canada, ausente de todos esos escenarios que en sus relatos se hacen realidad.
la basura de unos el tesoro de otros, y me enorgullece se de los que compra "la basura que hace mucho bulto en el cuarto útil o la azotea de la casa" me enorgullece decir que fui uno de esos que fui capas de alejarme de los zombis e ir por mi objetivo primordial, el nintendo con 2 controles pistola y una película por 15 de mil y los famosos LP para los viernes de la lirica en la casa de tomas y ricardo!, genial el escrito
Cristian E Patiño dijo…
Queee articulazo......mejor dicho...heaemaria...me reí de principio a fin y patentico patentico como es el pasaje la vastilla... lo felicito hermano
Tomás dijo…
Muchas Gracias Cristian! Espero que vuelva por más! Saludos

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